- El tenor mexicano, que encabezó el elenco de la puesta en escena de Fidelio, en una coproducción entre NL y Guanajuato, apartó tiempo para dialogar con CONARTE sobre diversos temas.
Monterrey. Nuevo León. – Tras el estreno de “Fidelio”, única ópera escrita por Beethoven, en la Ciudad, Ramón Vargas seguirá con esta coproducción de Nuevo León y Guanajuato a través de las Secretarías de Cultura de ambas entidades y Conarte.
En charla con el tenor mexicano durante su estancia en Monterrey, salieron a relucir algunos puntos de vista en una serie de temas. Este es el resultado del diálogo.
Vicente Guerrero | VG
Ramón Vargas | RV
VG. Para empezar, mi nombre es Vicente Guerrero, Coordinador de Medios de CONARTE.
RV. Es un buen nombre también…
VG: Preparé unas preguntas y yo quisiera que me contestara todas a excepción de que usted me diga “Oiga, esa no” o lo que sea. Son varios temas.
SENTIMIENTOS
VG. Yo por lo que leí, en 2023 usted celebró 40 años de trayectoria con una gala en el Palacio de Bellas Artes que repasaba su historia como intérprete.
RV. Pero en realidad debuté un año anterior aquí en Monterrey.
VG. Exacto, exacto, ello que es parte de nuestra historia. Entonces, ahora lo vemos con este reto de del debut mundial de “Fidelio”, ¿cómo combinar esos sentimientos?
¿Cómo mantiene viva esa hambre de explorar nuevos repertorios después de cuatro décadas en la cima?
RV. Muchas gracias. Bueno, pues mira, yo estudié con un maestro en Italia, un gran maestro que se llamaba Rodolfo Celletti, uno que tiene libros y cosas sobre la música, sí, hasta una novela tiene y él me dijo una vez, cuando era muy joven, “recuerde, Ramón, que cuando que cuando nos volvemos “rutinieres” en ese momento entra en decadencia. Sea cual sea la edad, entonces, yo no me considero un “rutinier”.
He cantado un montón de veces algunas óperas como “La Boheme”, o “Rigoleto” o “Don Carlos” y no jamás he sido rutinier. Siempre estoy explorando, buscando cómo frasearla mejor, cómo cambiar y cómo hacer algo para que algo quede mejor. Entonces, pues eso es, yo creo que la curiosidad y las ganas de hacer cosas son lo que me han mantenido.
VG. Okay. Así activo y contento, pues esa es lección de vida, ¿no? Porque, así como en el canto y en la ópera esto es fundamental, así en cualquier otro ámbito del quehacer humano, no sé si coincida.
RV. Pues sí, con eso. Imagínate, nosotros nos pasamos seis o siete horas al día en el teatro, pues hay que disfrutarlo.
VG. Así es.
RV. Entonces, si no, no el tiempo se te va y no estás contento nunca, siempre estás insatisfecho. La satisfacción se obtiene con el trabajo que estás haciendo, con lo que estás logrando.
VG. Así es y eso para usted es lección de vida desde un inicio, entiendo yo.
RV. Así es… No es una lección, es un modo de vivir, sí.
LA VOZ
VG. Exacto. Ahora, maestro, en cuanto a la voz, usted ha mencionado que la voz cambia con el tiempo. Tras 40 años de carrera, ¿qué cualidades de su voz actual le permitieron decir sí al Florestán de Beethoven, un papel que exige una madurez vocal y dramática muy distinta a sus inicios.
RV. Bueno, pues ya está la respuesta en la pregunta. El tiempo, la experiencia me hace tocar este rol, que yo creo que hay una mala idea como del tenor que debe de cantar “El Trovador”, de Verdi, que tiene que ser una voz muy dramática y las voces más dramáticas de los tenores, en alemán, se llama “heldentenor” y entonces les dio por poner “heldentenors” a hacer este rol que tiene una parte de lirismo hermosísima y que un “heldentenor” no puede dar, ¿no? El dueto con ella y algunas cosas para un “heldentenor” se vuelve prácticamente imposible, ¿no?
Entonces, pues yo, analizando la partitura, me di cuenta que me quedaba bien, que podía interpretarla en el modo como yo siempre he cantado, a través del lirismo, entonces, así lo veo.
VG. ¿Tiene alguna figura, algún intérprete de este papel que usted haya analizado? ¿O simplemente fue algo tan propio?
RV. No, bueno, he oído muchas versiones, ahora la he escuchado un par de veces. No es que se ponga mucho, pero sí la he visto. Entonces, pues no puedo decir que tengo específicamente a alguien, he escuchado de todo y me parece que Jonas Kaufmann hace una buena interpretación actual de esta obra. Me gusta cómo lo interpreta él, pero en el pasado había otros grandes que lo hicieron también muy bien.
MONTERREY

VG. Correcto. Ahora maestro pasamos por Monterrey ahora. Su debut profesional fue aquí con “El Boticario” de Haydn. Regresar ahora para cantar su primera ópera de Beethoven en la misma ciudad parece algo que tiene que ver con el destino.
¿Qué le diría el Ramón Vargas de “Fidelio” al joven Ramón que debutaba hace 40 años en la Sultana del Norte”
RV. Bueno, jamás pensé que iba a poder cantar “Florestán” para empezar, ¿no? Mi voz fue cambiando hasta un cierto límite. Yo empecé a cantar con un lírico ligero, después me volví un tenor lírico. Ahora podemos decir que soy un tenor lírico “pieno”, “pieno”. No soy un tenor spinto o dramático ni lo pretendo ser, ni es necesario.
Entonces, creo que a través de todos estos años aprendí que si te respetas a ti mismo tus capacidades y tus limitaciones vas a poder estar mucho más tiempo activo.
VG. Vigente en los diferentes escenarios en los que se presente, ¿no?
RV. Sí. Muchos compañeros que corren, cambian de repertorio y después no les da tiempo de madurar y se pueden lastimar su voz o se acaba.
VG. Otra lección de vida que usted ha logrado capitalizar, digamos.
RV. Pues sí, he sobreviviendo o sorteado, ¿no? A veces he tenido suerte y a veces he sido muy consciente, entonces pues así es. La vida es así.
POLÍTICA CULTURAL
VG. Maestro, ahora hablemos de política cultural. Esta producción es una colaboración entre Nuevo León y Guanajuato. Como una figura que ha visto la evolución de la ópera en México, ¿qué importancia tiene para usted que proyectos de este calibre se gesten fuera de la Ciudad de México?
RV. Pues mira, yo cuando fui director de la Ópera de México hace como 11 años o 12 años, ¿sí?, quise hacer esto y fue muy complicado, porque los mexicanos somos muy individualistas. Somos muy dados a no querer compartir los triunfos, ¿no?
Y lo vemos en todas las cosas, lo vemos en el fútbol, cuando llega un jugador, si no puede meter el gol, en lugar de pasárselo a su compañero, pues mejor la falla, pero no se la pasa, ¿no? Y eso nos pasa en todo, porque nosotros no tenemos un sentido comunitario desarrollado.
Somos un pueblo, desafortunadamente, muy egoísta. Yo digo que México es como un señor, un país que tiene ya una historia grande, como hombre de 60 años, pero que piensa como un adolescente en algunas cosas. Entonces, este tipo de colaboraciones son magníficas para mi gusto. Qué bueno que se están haciendo y ojalá se puedan hacer más.
FLORESTÁN
VG. Correcto. Como lo que acaba de comentar en el Encuentro con medios, ¿no? Ahora, hablamos ya particularmente sobre Florestán. Interpretar a Florestán por primera vez es un hito. Beethoven escribió esta ópera bajo ideales de libertad y resistencia. ¿Cómo resuena en usted, en pleno 2026, el grito de libertad que lanza su personaje desde la oscuridad de una prisión?
RV. Pues sí, en nombre de muchas personas que viven oprimidas, ¿no? Y, desafortunadamente, esa ópera que se escribió en 1804 por primera vez, tiene más de 200 años y sigue siendo actual. Significa que los seres humanos hemos cambiado poco.
RV. Pues sí, en nombre de muchas personas que viven oprimidas, ¿no? Y, desafortunadamente, esa ópera que se escribió en 1804 por primera vez, tiene más de 200 años y sigue siendo actual. Significa que los seres humanos hemos cambiado poco.
Eso es muy significativo, pienso que la idea de la libertad y de la lealtad es una idea que nos persigue siempre, pero que no siempre se hace. Decía Bernard Shaw que los seres humanos tenemos una doble moral, entre lo que predicamos y lo que hacemos y entre lo que hacemos y predicamos.
VG. Así es.
RV. Entonces, pues ver a una persona como Florestán, en este caso, o como Leonora, que es su mujer, que están comprometidos con la verdad, pues nos da muchas enseñanzas.
VG. Exacto, ahora bien, ligando esta respuesta suya a la anterior, es una cuestión de naturaleza humana e ir contra ella es bastante complicado, ¿no?
RV. ¿En qué sentido?
VG. En el sentido de que uno es egoísta por naturaleza, sin embargo, la actualidad nos exige un cambio, nos exige una transformación humana. A lo largo de su experiencia, ¿cómo es que esta transformación se puede dar?
RV. Así es. Yo pienso que se tiene que dar a través de un cambio total, radical, en los países latinos de modo cómo se debe comportar la gente en la sociedad. Y le voy a decir por qué, porque nuestra sociedad está basada en lo que se llamaba el Derecho Romano, que basaba la sociedad en el individuo y en la familia. En las sociedades nórdicas, como Alemania, los países nórdicos, la misma Inglaterra, ellos basan a la sociedad en la familia y en la comunidad, y eso es todo. Porque nosotros vemos solamente a nosotros y a mi familia, como si los demás no tuvieran familias y no tuvieran más. Y en el caso de los países alemanes y de los países nórdicos como Austria, Suiza, Alemania, Holanda y nos vamos para arriba, pues ellos confían en la comunidad, porque la comunidad cuida de ti.
Entonces, si pensamos en Estados Unidos, que es un país parecido a esto, controversial, porque también son muy egocéntricos, pero en Estados Unidos una persona puede masacrar, puede asesinar, violar, y si encuentran un modo, puede hasta salvarse. Pero si no paga los impuestos, va a la cárcel. ¿Por qué? Porque eso no es ataque a la comunidad. O como si una persona se sube borracho o drogado en un coche en Estados Unidos, vas a la cárcel automáticamente, no es una excusa. Aquí sirve de excusa, “ese es que iba borracho y mató a dos”.
Allá es algo extra que te va a dar más peso ante la ley, porque tú nunca debiste haberte subido a un automóvil porque le creas un problema a la sociedad.
VG. Es una afrenta, en todo caso.
RV. A la sociedad, no nada más a ti, la sociedad. Entonces, mientras no cambiemos esa mentalidad, es decir, tengo que pensar en los demás, porque los demás van a pensar en mí, vamos a seguir siendo los niños chiquitos, los adolescentes caprichosos que toman sus decisiones de una manera visceral sin ninguna visión del futuro. Así es lo que te puedo decir a ti.
VG. Ahora, en cuanto a la exigencia actoral, la puesta en escena está ambientada en una época revolucionaria latinoamericana. ¿cómo influye este contexto visual y político en su interpretación de un personaje que es, ante todo, un símbolo de integridad moral?
RV. Pues muy actual. Lo que se representa ahí sigue siendo una situación perfectamente actual, no hay que hacerle nada en realidad, pues se puede mover a cualquier época y funciona. Porque se podría mover a nuestras fechas.
VG. Que de esa manera es como adaptarse la ópera como género, como para llegar al público, ¿puede ser?
RV. Sí. O sea, hay óperas que son difíciles de cambiar, pero hay otras óperas, muchas, que se pueden adaptar de una manera razonable a lo que estamos viviendo actualmente. Por ejemplo, una mujer como “La Traviata” en donde ella muere de tisis, ahora nadie muere de tisis, porque antes no había antibióticos. Entonces, algunos lo han cambiado y ella muere de “AIDS”, ¿no? Se vale, pero ya empiezan a buscar elucubraciones que sí es mejor dejarla como era y ya está.
VG. La historia es la misma y el significado es igual, en todo caso, el montaje podría ser de otra manera, punto, o sea, no cambiar la esencia…
RV. Basta con que no se cambie la esencia de lo que se desea.

DÍAS POR VENIR
VG. Correcto. Ahora, maestro, hablamos un poco de los días por venir. Muchos tenores tienen carreras cortas, usted lo mencionaba hace un momento, pero usted sigue vigente y debutando roles principales, ¿tiene usted algún secreto técnico o mental para evitar el desgaste y llegar a este 2026 con la capacidad de abordar a Beethoven?
RV. No, yo pienso que la cosa más importante es tener una buena técnica vocal y tomar el repertorio adecuado y cantar con tu voz, no querer tener otra voz que no sea la tuya. Si no eres un Ferrari, si eres ser Bentley, no quieras ser Ferrari y si eres un Bentley, no quieras ser Ferrari, tienes que ser lo que eres.
Entonces, si tú respetas eso, pues probablemente tu vida vocal va a ser más longeva.
NUEVAS GENERACIONES
VG. Correcto. En sus entrevistas suele enfatizar la disciplina. Viendo el talento joven que participa en esta producción de CONARTE, ¿qué es lo que más le preocupa o le emociona del futuro de la ópera en México?
RV. Pues me preocupa que no haya una política cultural, que nunca la habido, desde que yo era muchacho hasta ahora, nunca ha habido una política cultural. Hubo un periodo en el cual había personas que se interesaban, como Rafael Tovar y de Teresa, un hombre de cultura, hizo instituciones importantes, ¿no? Pero no hay una política cultural en México, entonces son ocurrencias. Entonces, ahora vamos a apoyar solamente la música prehispánica, que hay muy poca… Ahora, vamos a apoyar solamente a la parte popular… Ahora… Y no es así, tiene que ser integral. Yo tengo mucho respeto por la música popular, lo he cantado, lo he interpretado mucho, pero no tiene nada que ver con la fuerza que puede hacerte una gran obra operística. Son como como dos cosas que no se pueden poner en el mismo costal, son dos cosas diferentes, entonces, pues respetar cada una, ¿no? Todas son importantes, pero algunas necesitan más. Hablamos hace rato de cuánto se necesita de recursos y de esfuerzo para hacer una ópera. Entonces, muchas personas prefieren hacer conciertos de coro y conciertos de orquesta y poner el ballet y les sale mejor porque dan más espectáculos que hacer una ópera.
Entonces, no lo ven como algo importante y como algo nada más que gasta, entonces no va por ahí.
VG. Exacto. Ahí se va una serie de oportunidades que no se aprovechan, ¿no?
RV. No, la gente no lo conocerá nunca, ¿no? Se quedará siempre con lo mismo.
BELLEZA
VG. Maestro, usted nos ha dejado entrever sus conceptos sobre la belleza. En nuestra rueda de prensa, la anterior, usted reflexionaba sobre la actualidad y nos invitaba a acercarnos a la belleza de la ópera. Y sabemos que disfruta de los placeres sencillos fuera del escenario. En una ciudad de cultura y de trabajo como Monterrey, ¿cómo vive Ramón Vargas y goza de la belleza de los detalles en los días previos a un estreno tan importante como el de “Fidelio”?
RV. Bueno, por lo pronto, hemos estado concentrados solamente en “Fidelio”. Normalmente, los periodos de ensayos para formar una ópera se hacen más largos, pero esta vez ha sido más corto, así que he tenido muy pocas oportunidades de salir a caminar, me gusta mucho caminar.
Encuentro la ciudad que la están reparando, ¿no? Está muy agujereada. Está maltratada en este aspecto. Tal vez para el Mundial la van a mejorar, pero ojalá no sea nada más de maquillaje, ¿no? Como dicen los italianos por donde pasa el gato. ¿No? Ojalá pudieran hacer realmente un trabajo de fondo con la ciudad, que es una ciudad que vale la pena, es una ciudad tan bonita y además gente tan simpática, agradable.
IMPACTO DE PROYECTOS CULTURALES
VG. Ya para el final, ¿cuál considera sea la importancia de que proyectos culturales de impacto como “Fidelio” reciban el apoyo de la Secretaría de Cultura de Nuevo León y de CONARTE?
RV. Vamos sobre lo que estábamos hablando anteriormente sobre buscar hacer comunidad a través de un modo de arte que implica más compromiso. Creo que es más fácil hacer conciertos populares, ¿no? y la gente va más. Entonces, comamos todos McDonald’s, también son muy populares, ¿no?, o Pizza Hut, también son muy populares. Entonces pues por ahí no es el camino. El camino es el enseñar a la gente, darle oportunidad que adquieran otros conocimientos, otras maneras de relacionarse con el arte, con la música.
VG. ¿Y con “Fidelio” se está logrando?
RV. Seguramente, “Fidelio” es una gran ópera. Los invito a todos a que vengan.
VG. Maestro, pues muchas gracias por su tiempo.
RV. No, al contrario, gracias a ti.







